Glosario

¿Qué es Ataque de intermediario?

Un ataque de intermediario (MITM) es un ciberataque en el que un adversario intercepta de forma secreta —y potencialmente altera— las comunicaciones entre dos partes que creen estar comunicándose directamente entre sí.

También conocido como: MITM, MITM attack, on-path attack

Los ataques de intermediario explotan la confianza inherente a la comunicación en red. El atacante se sitúa entre un cliente y un servidor, a menudo comprometiendo un salto de red, envenenando las tablas de DNS o ARP, o montando un punto de acceso wifi fraudulento. Una vez en posición, puede escuchar el tráfico, robar credenciales, inyectar contenido malicioso o modificar datos en tránsito sin que ninguna de las partes detecte la interferencia.

TLS/SSL es la principal defensa contra los ataques de intermediario en la web. Cuando se implementa correctamente con validación de certificados, TLS crea un canal autenticado y cifrado que impide que un intermediario lea o manipule los datos. Sin embargo, TLS solo protege los datos en tránsito entre un cliente y un servidor: no impide que el propio servidor lea los datos una vez descifrados.

Para información verdaderamente sensible, el cifrado de extremo a extremo proporciona una garantía más sólida. Aunque un atacante comprometa una conexión TLS o la infraestructura del servidor, no puede acceder a los datos en texto plano porque solo el destinatario previsto posee la clave de descifrado. Este enfoque de defensa en profundidad —TLS para la seguridad del transporte más cifrado de extremo a extremo para la confidencialidad de los datos— se considera la mejor práctica para los secretos de alto valor.

Cómo usa Vaulted Ataque de intermediario

Vaulted se defiende de los ataques de intermediario mediante dos capas. Primero, todo el tráfico se sirve sobre TLS, evitando la interceptación a nivel de red. Segundo, y más importante, Vaulted usa cifrado de extremo a extremo del lado del cliente con AES-256-GCM: la clave de cifrado nunca se transmite al servidor y existe solo en el fragmento de la URL (que los navegadores no envían en las solicitudes HTTP). Aunque un atacante intercepte la comunicación con el servidor, solo recibe texto cifrado sin medios para descifrarlo.